lunes, 29 de octubre de 2007

LA TEORIA DARWINIANA DE LA EVOLUCION


¿Qué aportó Darwin a la ciencia?
Luego de su regreso a Inglaterra, Darwin leyó el Ensayo sobre el principio de población, de Thomas Robert Malthus, quien sostenía que la población humana aumentaba en forma geométrica mientas que la producción de alimentos lo hacía en forma aritmética. Por ello, la población llegaría a exceder los recursos disponibles. Darwin extendió esta visión a todas las poblaciones y comenzó a pensar que la vida era una lucha continua para obtener recursos, y que sólo una pequeña fracción de los individuos que nacen, sobrevive y se reproduce. Llamó selección natural a este proceso supervivencia, y dedujo que era el mecanismo por el cual las especies sobrevivían o se extinguían. Darwin no usó la expresión “supervivencia del más apto”, ni el término de evolución, sino que habló de descendencia con modificación.
Cinco años después de su regreso, comenzó a bosquejar su teoría, tarea que le llevó dos años. En el año 1844 se publicó un libro anónimo cuyo autor sugería que los seres humanos podrían haber evolucionado de ciertos primates inferiores, y dejaba de lado la visión bíblica de su creación en un momento posterior al de todas las demás especies. Como era de esperar, este libro causó gran revuelo e indujo a Darwin a mantener sus ideas en secreto. Pero veinte años más tarde un suceso inesperado lo hizo cambiar de ideas: Alfred Russel Wallace, discípulo de Malthus, le mandó el borrador de un trabajo en el que esbozaba una teoría de la selección natural sorprendentemente parecida a la darwiniana aún sin publicar. Wallace también había viajado por el mundo y, al igual que Darwin, había recorrido las áreas tropicales en las que la variedad de especies es más abundante. Este hecho probablemente contribuyó a que ambos llegaran a las mismas conclusiones.
Para no entrar en una disputa de autoría, ambos naturalistas presentaron juntos la teoría ante la Sociedad Linneana de Londres, pero con el tiempo, Wallace se fue alejando del tema, que progresivamente asociado sólo con Darwin, quien finalmente, en 1859, publicó El origen de las especies, libro que alcanzó un éxito comercial inmediato.
La teoría de la evolución, sin embargo, cosechó diversas críticas y se convirtió en el centro de acaloradas disputas, sobre todo en los países anglosajones en los que predominaban las iglesias protestantes apegadas a la interpretación literal de la Biblia. Una de las críticas al evolucionismo darwiniano fue que el registro fósil no revelaba formas de transición entre las especies, de las que hablaba Darwin. La más célebre e ironizada de esas formas era el “eslabón perdido” entre primates superiores y humanos. Si la evolución creaba continuamente nuevas especies, las formas transicionales debían estar representadas en el registro fósil. Con el tiempo, sin embargo, se advertiría que no hubo eslabón perdido entre los actuales primates y los humanos, porque estos no descienden de aquellos, sino que ambos tienen ancestros comunes extinguidos. Por eso, más que formas transicionales hay formas ancestrales que el registro fósil permitió revelar.
Darwin postuló que los organismos tenían un origen en común.
¿Qué aportó Darwin a la ciencia?
El origen de las especies sentó las bases para una nueva manera de entender la evolución biológica. Darwin substituyó la noción de predeterminación de la naturaleza por los conceptos de azar y necesidad: en el proceso de reproducción de los organismos se producen variaciones o mutaciones por azar, que se pueden transmitir a la descendencia, pero para cuya supervivencia es necesario que resulten adaptadas a las condiciones ambientales. Esta necesidad explica el proceso de selección natural. De esta manera, los dos pilares en que se apoya la evolución darwiniana son las mutaciones al azar en la constitución genética de los organismos y la selección natural (pero recordemos que en la época de Darwin se desconocían las mutaciones y la constitución genética de los organismos, sino que se hablaba de cambios o alteraciones).
Darwin logró reunir suficiente evidencia para demostrar que las especies cambian, e imaginó un posible proceso de modificación. Su teoría de la evolución de las especies se puede sintetizar en las siguientes ideas:
El mundo natural no es estático sino que cambia;
Las especies de seres vivos evolucionan;
Las especies están compuestas de individuos que no son idénticos entre sí;
La población de cada especie desciende de un ancestro en común;
Las especies emparentadas descienden de ancestros comunes más cercanos en el tiempo.
Según Darwin, este proceso ocurre en forma ramificada y gradual por el mecanismo de:
aparición de variaciones heredables, y
la eliminación de organismos menos aptos o, lo que es igual, la supervivencia de los mejor adaptados, que dejan más descendencia y, a la larga, alteran la especie y hasta pueden constituir una nueva.
La evidencia a favor de la evolución
La teoría de Darwin deriva su fortaleza no sólo de su consistencia lógica y de proporcionar, por el momento, la mejor explicación de los fenómenos que se observan en el mundo natural, sino, principalmente, de los distintos tipos de evidencia en que se apoya. Entre ellos, el registro fósil, la taxonomía, la biogeografía, la embriología comparada, la anatomía comparada y la cría doméstica de animales.
El registro fósil. Se compone de los restos fosilizados de organismos encontrados en los estratos geológicos. Desde el siglo XVIII los científicos saben que los estratos superiores son más recientes que los más profundos. Entre las evidencias que proporciona el registro fósil se cuentan:
Las rocas de la misma edad contienen casi los mismos grupos de organismos. Por ejemplo, en las rocas más antiguas se encontraron trilobites, pero no dinosaurios, mientras que rocas más modernas contienen dinosaurios, pero no trilobites. Esto indica que las especies aparecen y desaparecen, pero una vez que se extinguen no vuelven a aparecer.
El orden temporal en el cual se hallan los organismos en el registro fósil sugiere una secuencia evolutiva. Por ejemplo: los primeros mamíferos se encuentran en estratos más recientes que ciertos reptiles.
Los fósiles más modernos se asemejan a los organismos actuales.
Taxonomía. Las clasificaciones tradicionales de los organismos se basaron ante todo en sus caracteres anatómicos, cuyo estudio lleva a discernir una línea evolutiva. Aunque Linneo pensaba que las especies eran inmutables, su clasificación contempla el agrupamiento por características comunes. Darwin dedujo que las clasificaciones sugerían cierto parentesco. Estas posibles relaciones constituyen, a su vez, una evidencia de la evolución.
Biogeografía o distribución geográfica de plantas y animales. La visión de que las distintas especies de organismos fueron creadas de forma independiente llevó a concluir que, por ejemplo, si en Sudamérica no había rinocerontes era porque Dios no los había puesto allí. Sin embargo, el descubrimiento de similitudes entre floras y faunas de distintas regiones llevó a Darwin a pensar que podían tener un origen común, pero que ciertos organismos habían migrado (idea inconcebible para el siglo XIX). Una de las evidencias citadas por Darwin era la similitud entre los pinzones de las Galápagos y los del continente.
Anatomía comparada. La presencia de estructuras anatómicas similares (u homólogas) en distintas especies indica un ancestro en común. Se puede deducir que cada especie evolucionó de manera distinta, pero retuvo ciertas características. Así, los brazos humanos son homólogos a los miembros anteriores de los caballos, los murciélagos, las ballenas, etcétera, aunque cada uno cumpla una función distinta. Algunas estructuras homólogas no tienen uso aparente, porque son vestigios de estructuras ancestrales. Otras son intermediarias. Ello sugiere un proceso de cambio en el cual las estructuras antiguas evolucionan.
Embriología comparada. Darwin sospechó que el estudio del desarrollo embrionario podía aportar claves para entender la evolución. En general, todos los embriones en estadios tempranos de desarrollo se parecen, pero luego pasan por etapas que los asemejan a los organismos de los cuales descienden. Este desarrollo es consistente con la explicación evolucionista.
Cría doméstica de animales. Darwin estaba obsesionado con el trabajo de selección artificial que hacían jardineros, agricultores y criadores de palomas. Él mismo coleccionó muchas variedades de paloma y, cuando estudió sus esqueletos concluyó que tenían ancestros comunes a pesar de ser bien distintas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los humanos, de donde venimos? Cual de las dos teorias es la correcta, porque desde siempre nos enseñaroin que el hombre desciende del primate, pero aca dice que el primate y el hombre evolucionaron de el mismo individuo, es decir, nosotros estamos por encima de los primates o son primos lejanos que no pudieron evolucionar tanto como nosotros?

No entiendo eso, porque siempre me dijeron que nosotros somos la evolucion de los primates, y segun esto los primates y nosotros estamos en la misma linea, pero si es asi, porque nosotros estamos mas evolucionados que ellos? O por lo menos creemos estarlo?

Gracias

Lucas Fennell

Unknown dijo...

Sobre lo que puso lucas en el comentario anterior...aca encontre una pagina que incluye un resumen sobre todo este tema de la evolucion, con imágines y demás, que explica bien como fue el proceso.
Casi al final, en el subtítulo
"V.DESARROLLO HISTÓRICO DE LA ESPECIE HUMANA", hace referencia a lo que pregunto lucas, habla del austrolopitecus o pitecantropus, que al parecer fue el nexo entre ambas especies.

http://html.rincondelvago.com/evolucion-del-hombre_4.html

Alumine Branzuel